mendoza

martes, 12 de abril de 2016

Visita a MoorBarrioWines primera parte por @MattBerrondo

Decidimos hacer nuestras tradicionales visitas a bodegas de los sábados, en un proyecto (que de proyecto realmente no tiene nada… y es la concreción directa de lo que se denominaría bodega garaje de alta gama) que viene haciendo un poco de ruido desde el año 2012. Es la reconocida bodeguita de Cristian Moor y Teresita Barrio, la MoorBarrioWines con su vino Initium como emblema de arte líquido acunado en una botella.





 


Desde hace un tiempo nos conocimos con Cristian y en este mundo tan pequeño en Mendoza de la enología, de las redes sociales y de la socialite en sí mendocina, nos fuimos viendo cada vez más en ferias y lugares anexos… y así también llegue a conocer a Teresita. Su programa de radio fue otra forma de generar conexión en las redes y en lo mágico que es la radio en sí. Y siempre quedo pendiente una visita al lugar donde confluyen ácidos, levaduras, temperaturas controladas, polifenoles y muchos otros contenidos químicos y naturales, así como las manos de los chicos para generar la metamorfosis de lo que es uno de los frutos más impresionantes de la tierra en elixires embriagadores de sensaciones (hablo del vino en general )




Llegar a un callejón donde como mayor peculiaridad es la de encontrar casas de civiles, no te hace entender aún la complejidad que conllevaría elaborar un vino con los estándares más altos y sin tener todas las facilidades para ello; eso lo entenderíamos después. El grupo de MoorBarrioWine nos recibió en un lugar abierto con quincho, plantas y verde… mucho verde. Se distinguía de entre todo una pequeña morada que no tendría más de 4 por 2 m cuadrados… con una bandera sobre la puerta de entrada describiendo que allí se encontraba el secreto mejor guardado de esta joven pareja mendocina…

En breves instantes accederíamos a esa habitación, donde deberíamos intentar ser uno con los vinos allí durmiendo para no alterar la evolución y añejamiento en ese lugar enosagrado. Pero contemos desde el comienzo, que empezó afuera ahí donde comienza la molienda...



La visita más alocada de todas se dio este día atípico (estaba nublado en pleno verano y el niño haciendo lo que más le gusta, un suculento enredo de humedad y desconcierto), digo alocada porque Cristian, disponiéndonos a todos dentro de la zona donde se recibe la uva y da comienzo todo el ritual… se dispuso claramente a contar el proceso de elaboración del vino (a lo cual estamos plenamente enganchados en detalles ínfimos en cada visita que realizamos los sábados y con una alta expectativa de que quien nos lo cuente no caiga en la típica retórica coagulante de lo que es explicar el proceso del vino de una manera muy técnica y un tanto desecha de pasión… de todas formas siempre estamos preparados para que se dé ese tipo de explicación pseudo-robotica) no fue este el caso y en su diatriba y en la forma en que arranco contando todo, nos dimos cuenta que no tenía nada que ver con el speech de libro sobre la elaboración de un vino… el comienzo sería una anécdota de la primer cosecha (2011) y el primer percance obstructivo que tendrían… eso nos dio a entender que la tarde sería un compendio de historias entretenidas que nos mantendrían pegados a la oratoria y sobre todo al suculento elixir que nos irían sirviendo en nuestras copas. (Continuará...)